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viernes, 4 de noviembre de 2011

Mi chico misterioso 14.


Total, que la botella le señaló. ¿Cómo podía ser? Casualidades de la vida supongo... Así que no le di más vueltas y me metí en el armario. Él entró después y el chico que nos había agarrado antes del brazo cerró la puerta.
Y ahí estábamos, mirándonos fijamente a los ojos, sonriendo. Poco a poco nos fuimos acercando, muy lentamente, el uno al otro. Tenía sus labios a 3 centímetros de los míos, y tenía unas ganas enormes de besarle. Pero me acordé de lo que le había dicho esta mañana a Ana.
  • Oye...
  • ¿Sí?-pregunto dulcemente.
  • No quiero que te sientas obligado a nada, no quiero que las cosas cambien por esto.
Sonrió, pero no fue unas de sus típicas sonrisas deslumbrantes, fue una sonrisa diferente que no pude descifrar.
Continuó acercándose, y yo cerré los ojos. Sí, aún más cerca, más y más. Pero... de repente, sentí sus cálidos y carnosos labios sobre mi mejilla derecha. Vale, era tonta. Podría haberle besado, lo íbamos a hacer sin pensarlo. Pero... quizá era mejor así, porque... ¿Y si no le gustaba de verdad? Quizá me hubiera hecho ilusiones en vano...
Así que ocultando mi tristeza por haberme quedado con las ganas, le sonreí tímidamente. Y ¿qué hicimos los cuatro minutos siguientes? Hablar. Sí, hablar. Mi chico misterioso cada vez me sorprendía más, definitivamente, cada vez me gustaba más, incluso me atrevería a hablar de amor. Salimos del armario. Mi chico misterioso me cogió de la mano y salimos de allí.
La mañana siguiente me levanté con una sonrisa en la cara. Vale, no pasó nada entre nosotros, pero me sentí mejor que nunca con él. Y, también pasó otra cosa que llevaba deseando desde hace mucho que sucediera: conocí su nombre. Sí, Mi chico misterioso tenía nombre, y aunque había perdido parte de su “misterio”, me sentía mucho más aliviada.
A los dos días, me mandó un mensaje diciéndome que tenía ganas de verme, y por supuesto acepté.
Dimos una vuelta por la playa y llegamos a un parque donde había unas colinas. Nos sentamos en la hierba. Durante el camino continuamos hablando, conociéndonos, compartiendo cosas, algo que nos sentó genial a los dos.
Cuando llevábamos un rato sentados en la hierba, salió el tema inevitable después de la fiesta, que no habíamos mencionado hasta ese momento.

  • ¿Te pasa algo? Desde la fiesta estás raro- vale, sí, hace un momento he dicho que estábamos muy bien, pero se notaba perfectamente que no estaba igual que otros días.
  • No sé... es que... el otro día, en el armario...
  • Dímelo, no pasa nada.
  • Es que... pensé que no te gustaba, parecía que no querías besarme, y yo me moría de ganas de hacerlo.
  • Yo también, de verdad, pero no quería que te vieras forzado.
  • Cuando te tocó, estaba deseando que la botella me señalara a mí.
Le sonreí, y tras unos segundos de silencio, dije tímidamente:
  • Javi... -me sentó genial pronunciar por primera vez su nombre, y parece que eso le sorprendió un poco. ¿Te puedo pedir que hagas lo que no hiciste el otro día?
Y otra vez, esa sonrisa, sí, esa sonrisa de hacía una semana, esa que me encantaba, que me llenaba, que hacía que las famosas mariposas revoloteasen en mi estómago... Se fue acercando poco a poco, como el otro día. Cuando estaba prácticamente rozando mis labios, se detuvo un segundo, y yo eliminé la distancia y le besé. Fue un beso dulce al principio. Nuestros labios se movían lentamente, “tanteando terreno”. Pero al sentirnos tan cómodos, los dos empezamos a besarnos con más ansia, haciendo lo que no hicimos el otro día, y quizá lo que hacía tiempo que queríamos hacer...



Adelanto: 
  • Entonces ya estáis oficialmente saliendo??
  • Nosé, no lo hemos hablado así, pero supongo que se puede decir que sí.
  • ¡AAAAAAHHHHHHHHH! - Ana gritó tanto que me quedé sorda por un momento.



    PD: Bueno, al final he tardado bastante en colgar esta parte, pero he tenido que hacer retoques y pensar cómo quería contarlo. Me temo que la siguiente parte tardaré bastante en escribirla, porque estoy bastante liada... pero bueno, intentaré seguir colgando cosas con regularidad. Un beso a todos!!!!!

lunes, 10 de octubre de 2011

Mi chico misterioso 13.


Después de pasar toda la mañana pensando en él, me llegó un SMS suyo que me sacó una gran sonrisa. Me decía que esa noche había una fiesta en casa de una chica. No, no la conocía, pero cualquier excusa era buena, además, Ana iba a ir con Diego, y cualquier excusa era válida para ver a Mi chico misterioso. Total, que aunque quedamos los 4 a las 9 en casa de Ana, a las cuatro en punto abrí mi portátil, inicié una video llamada con Ana, y estuvimos discutiendo modelito. Sí, así éramos, siempre tan unidas, sinceras la una con la otra... éramos como hermanas.
  • Bueno, esta noche tienes que ir a saco.
  • No lo sé Ana, ya me conoces. Además no quiero verme forzada a nada, quiero que sea un momento mágico, aunque suene cursi.
  • Bueno, no es que suene cursi. Yo también he sido siempre de las de pensar: no besaré a un chico hasta que encuentre al adecuado. Pero también he terminado aprendiendo que los príncipes azules no abundan, y que prácticamente sólo los encuentras en las pelis. Además, ya sabes como son los tíos...
  • Ya, bueno... pero si te digo la verdad, tengo la esperanza de encontrar a mi Príncipe, aunque existan uno entre un millón...
  • ¿Qué tal este?- me dijo tras probarse el 5º vestido.
  • Genial, es ese, vas a arrasar. Aunque creo que Diego ya está bastante colgado por ti ¿no?
  • Jajajaja. Bueno, ahora preocúpate por tu traje.

Sí, al final decidí modelito, después de mucho. Salí a las 9 menos cuarto y fui a casa de Ana. Subí, y como siempre, iba con retraso. A las nueve en punto llamaron los chicos, pero hasta y cuarto no bajamos.
  • Lo bueno se hace esperar- fue la excusa de Ana.
Llegamos a la fiesta, después de 20 minutos de bus. Había un montón de gente, y todo estaba muy bien ambientado. Nos fuimos al salón de la enorme casa, y estuvimos bailando los 4 en círculo un rato, y después Ana se fue con Diego a dar una vuelta.
  • Hacen buena pareja, ¿eh?
  • ¿Cómo?- pregunté, ya que no le oía por la música, que estaba a todo volumen.
  • Digo que hacen muy buena pareja.
  • Ahhh... Sí, es verdad- dije mientras asentía.
  • ¿Te apetece tomar algo?
  • Claro, estoy seca, además quiero descansar un rato.
  • Pues vamos.
Fuimos a la cocina, en la que la música ya no resonaba tanto como en el salón. Estuvimos hablando un buen rato.
  • Estás muy guapa- me dijo.
Bastó la mejor de mis sonrisas para darle las gracias.
De repente, vino un chico, nos agarró a los dos del brazo, y dijo:
  • Bien, los dos que faltaban. Ya podemos empezar.
Hasta que llegué al dormitorio, no sabía a lo que se refería. Iban a jugar a botella. Corrijo: Íbamos a jugar a botella. Pero no la típica botella de besos inocentes, sino a los 5 minutos en el armario, que en este caso, era un vestidor.
Total, que no opuse resistencia, aunque no me apetecía nada jugar.
Pasaron unos turnos, y la botella no me señaló ni una vez, y por suerte a Mi Chico Misterioso tampoco. Peró... lo inevitable pasó. La botella me señaló.
Mierda”- pensé.
Y la verdad, nunca había creído en el destino, la suerte o las casualidades, pero después de pasar esos 5 minutos con Mi chico Misterioso en el armario, me lo replantearía seriamente.



domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi chico misterioso 12.


Esa noche soñé con él. Soñé con sus ojos, con su sonrisa, con sus labios...
¿Me estaba empezando a volver loca, o acaso a obsesionarme? No me podía creer que siguiera sin saber su nombre. Y desde luego, quedaría fatal si se lo preguntaba. Se me ocurrió que quizá se lo habría dicho la noche que vomité en sus zapatos, y no me acordara. Eso explicaría que él si que supiese mi nombre.
Al despertarme la mañana siguiente recordé el día anterior. Había sido mágico. Allí sentados los dos, disfrutando de la compañía... Cuando se lo contase a Ana iba a flipar, le encantaban los chicos románticos y, desde luego, a Mi chico misterioso no le faltaba ni una pizca de romanticismo.
Me apetecía muchísimo verle otra vez, pero no quería ser pesada. Cuando por fin me decidí a levantarme de la cama, abrí mi ventana esperando verle en el puerto, pero mis esperanzas resultaron en vano.
Me pasé toda la mañana sin hacer nada, simplemente dándole vueltas a la cabeza, analizando todo lo que me había pasado los últimos días.
Llegué a la conclusión de que había perdido la cabeza, y de que en sólo 2 días me había enamorado como una tonta, o eso es lo que creía, porque nunca había sentido nada así por alguien antes. De todas maneras, aún me quedaban 3 meses para averiguar lo que realmente sentía por aquel chico misterioso que había robado un pedacito de mi corazón.



viernes, 24 de junio de 2011

Mi chico misterioso 11.


Al día siguiente me desperté y un SMS de Mi chico misterioso me sorprendió:
  • ¿Dónde te metes? Ayer no te vi por la playa. ¿Te apetece que nos veamos?
La verdad es que tenía ganas de verle, sobre todo para preguntarle quién era la chica a la que había metido la lengua hasta el esófago el día de la fiesta. Aunque... ¿qué iba a pensar si le preguntaba eso? ¿que me gustaba? Bueno, era la verdad, aunque era demasiado pronto para decírselo, y menos después de que me viese besando a Mario.
Después de 5 minutos pensando en todo eso, le contesté el SMS.
  • Me encantaría verte. ¿A las 6 en mi portal?
....

A las 6 en punto se presentó en mi portal. Nos dimos dos besos y me sorprendió diciéndome que me subiera en su moto. Después de unos 10 minutos, bajamos de la moto. No tenía ni idea de que ese sitio existiera, pero quedé alucinada por lo bonito que era. Ante mis ojos tenía un campo lleno de dientes de león. Miles de deseos esperándome...
  • Wow, esto es increíble. ¿Cómo lo descubriste?
  • El otro día pasé por aquí y me acordé de la noche en la que te conocí. Me dijiste que tenías muchos sueños y deseos, pero que creías que jamás es harían realidad.
  • Dios, que vergüenza. ¿En serio te hablé de tantas cosas?
  • Pues... sí. Es una pena que no te acuerdes.
  • Prefiero no recordar esa noche después del ridículo que hice. Ya sabes...
  • Bueno, eso está perdonado. Eran zapatos viejos, y estos-dijo señalando los zapatos que le había regalado- son mucho más bonitos.
  • Vaya, no me había dado cuenta. Me alegro de que te gusten.
Y así, con mis deseos y sueños, me senté en ese campo de dientes de león, soplando para que se hicieran realidad.





Buenas!!! bueno esta parte la escribí ayer, y me inspiré en la hoguera de San Juan. La verdad es que cuando fui no fue nada especial, uno de los muchos momentos que pasas con amigas. Lo más divertido fue escalar una pendiente bastante grande para coger buen sitio y ver mejor la hoguera. Y todas íbamos con sandalias...fue un show, la verdad. 
Aunque esta parte, como ya he dicho, la escribiera ayer, tenía la idea hace mucho tiempo. Escribí un texto enano, pero me gusta más que lo que he escrito, solo que no pegaba, a ver si lo entendéis cuando lo leáis:


Nos sentamos en el campo lleno de dientes de león. Estábamos completamente rodeados de los pedacitos blancos que desprendían las plantas.
Él arrancó un diente de león, me lo acercó a la boca y me dijo:
  • Pide un deseo.
Me quedé pensativa por un instante, y, antes de soplar, respondí:
  • No hace falta,, mi deseo ya se hizo realidad hace mucho tiempo.


    Aquí os dejo con unas fotos de ayer. Y vosotros...¿ fuisteis a la hoguera?








jueves, 16 de junio de 2011

Mi chico misterioso 10.



La mañana siguiente, no sé porqué, me levanté sin ganas de hacer nada. Además, en cuanto recordaba a Mi chico misterioso con aquella chica (bastante Misteriosa también, la verdad), me ponía de mala leche. Y eso no me gustaba nada, porque significaba que sentía algo más por él que una simple atracción. Pero... ¿era eso posible? Sólo le conocía de hacía dos días, y ya estaba haciendo un montón de un granito de arena. En un intento desesperado por encontrar a alguien que me animara, llamé a Ana. La invité a dormir a mi casa, porque mis padres iban a pasar la noche fuera.
  • Espero que sea importante, había quedado con Diego.
  • ¿Diego? ¿Con el que te liaste en la disco?
  • Sí, estamos medio saliendo.
  • Aaa... pues me alegro mucho por ti.
  • ¿Y tú que tal ayer?- justo sacó el tema que menos quería que tocase.
  • Bueno pues... vi a Mi chico misterioso enrollándose con otra, y no sé porque de repente besé a Mario.
  • ¿¿¿Cóóóóómoooo??? -dijo abriendo los ojos como platos-.¡¡¡Qué fuerte!!-por si no os habéis dado cuenta, Ana tiende a exagerar las cosas.
  • Tampoco es para tanto. Pero la verdad, ahora no sé que esperar de Mi chico misterioso. Bueno, en realidad no espero nada, pero creía que habíamos conectado de alguna forma.
  • Tranquila tía, no te preocupes. Seguro que iba con una copa de más encima, muchos se pasaron con la bebida, Además, si realmente habéis conectado, tarde o temprano ocurrirá lo inevitable.
  • Bueno, prefiero hablar sobre tú y Diego, la verdad, quiero alguna noticia buena hoy. ¡Cuéntamelo todo!
    ....
Después de nuestra larga charla, salimos un rato por el centro de compras, y después, cena y peli en mi casa. Por eso quiero tanto a Ana, porque hace que los momentos más insignificantes se vuelvan inolvidables.

sábado, 28 de mayo de 2011

Mi chico misterioso 9.


Estaba sonando la canción Mr.saxo beat  y todo el mundo se movía al compás de la música. Me lo estaba pasando genial, pero cuando empezó a sonar una canción algo más lenta me sentí muy incómoda. Fue uno de los típicos momentos de baile de instituto en el que empieza a sonar la típica canción lenta y las parejitas se dan el típico beso. Mario me agarró por la cintura y nos empezamos a mover más lentamente. Fueron los 3 minutos más largos de mi vida.Cuando terminó la canción, le puse la excusa de que quería tomar el aire para estar un rato sola. Me fui hasta la orilla de la playa y me quedé allí sentada. El agua mojando mis pies, el aire agitando mi pelo, la arena colándose entre mi ropa... y de repente, vuelve a aparecer Mario.
  • ¿Molesto?- preguntó.
  • Mmm...no, quédate si quieres.
  • ¿Qué haces aquí sola?¿Estás bien?
  • Sí, claro, solo estoy un poco cansada.
Nos quedamos hablando un rato, y cuando no sabíamos que decir, nos quedamos callados, pero no fue un silencio incómodo. La música se oía a lo lejos, ya que me había alejado un poco del sitio de la fiesta. En este momento, preferí estar acompañada que sola, como hubiera preferido hace 15 minutos.
No sé porque, pero giré la cabeza hacia la izquierda, y a lo lejos me pareció ver a Mi chico misterioso. Pero no estaba solo, estaba con una chica. Y...LA.ESTABA.BESANDO. Me quedé mirando fijamente durante un rato, y creí oír el crack que hizo mi corazón al romperse. Había sido una tonta. Me había enamorado de un chico del que no sabía ni siquiera su nombre. ¿De verdad tenía esperanzas? Porque... aunque no fuera su novia, ¿Eso significaba que era el típico chaval que se enrolla cada día con una? Mario se dio cuenta de que tenía mala cara.
  • Esta noche me lo estoy pasando muy bien. El baile de antes contigo ha sido... genial. Desde luego, sabes como moverte- dijo para intentar animarme,o eso es al menos lo que imaginé.
No se me ocurría ninguna respuesta a parte de unos cuantos monosílabos. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue besarle. Sí besarle. Y sé que mi chico misterioso lo vió, porque en un momento en el que abrí los ojos, pude distinguir los suyos a lo lejos que me miraban con una expresión que no supe diferenciar.
Definitivamente, me había vuelto loca.


jueves, 19 de mayo de 2011

Mi chico misterioso 8.


En cuanto volví a casa me fui derechita a la ducha. Me puse unos pantalones cortos y una camiseta gris muy ancha que me había comprado hacía poco.




Había quedado con Ana a las 9 para bajar juntas a la playa. Cogí mi regalo para Mi Chico Misterioso, que había comprado esa misma tarde, y las dos salimos pitando de casa.
En medio de la playa había montada una especie de carpa donde había muchas sillas y mesas repletas de bebida y comida. Por el camino vimos a varios que ya estaban borrachos. ¿Hace tanto había empezado la fiesta o es que había bebido ya un montón? En fin, yo tenía claro que hoy no iba a beber, no quería hacer ninguna tontería. Ana vio a Diego y me dijo que si no me importaba quedarme sola. Le dije que no y me fui derechita a buscar a Mi chico Misterioso. Increíble. Este era el segundo día que pasaba con él, y aún no sabía su nombre. Hasta ahora no me había dado cuenta. ¿Sería mejor seguir manteniendo la magia? Pero... si en algún momento tenía que decir su nombre, iba a quedar muy mal. En cuanto le vi, dejé de comerme la cabeza. Se acercó sonriente hacia mí, me dio dos besos, yo le dije felicidades y le di el regalo.

  • ¿Lo abro ahora?- preguntó esperando mi aprobación.
  • Sí, ábrelo.
Le quito el lazo rojo que había puesto hace apenas unas horas y empezó a romper el papel. Sonrió en cuanto vio la caja. La abrió, sacó las Vans que había dentro, y me miró.
  • Guau, que chulas. Son mi número y todo.¿Cómo lo has sabido?
  • Bueno, esta mañana le eché un vistazo a tus chanclas.
  • ¡Muy buena esa!-volvió a reír. Muchas gracias, me encantan, pero no te tenías que haber molestado.
  • Es lo mínimo después de lo de ayer.
  • Pues gracias de nuevo.

    • ¡Hey tío, vente, te voy a presentar a Sandra!- dijo un chico que llevaba puesto un collar de hawaiana e iba sin camiseta.
    A Mi Chico Misterioso no le dio tiempo a decir nada, porque el chico le cogió del brazo y tiró de él.
    • Hablamos luego- se despidió.
    Fui hacia una de las mesas donde había cocacola y me serví un vaso. Mario se acercó por detrás y me dio dos golpecitos en la espalda. Nos dimos dos besos, y acepté su invitación de salir a bailar.

domingo, 8 de mayo de 2011

MI chico misterioso 7.


Mario me saludó igual que mi chico misterioso, dándome dos besos.
  • ¿Qué te pasó ayer?
  • Pues... me encontraba mal y me fui -dije algo cortada, sabiendo que era una excusa barata.
  • Aaa, es que te vi saliendo con un tío...
  • Bueno, era un amigo que se ofreció a acompañarme -volví a mentir descaradamente. La verdad, no me sentó muy bien lo de “te vi saliendo como un tío”, nosotros nos conocíamos hace nada y ya hablaba como un novio celoso (:S).
Los chicos terminaron el partido, y Mi chico misterioso se acercó hacia nosotros. Ana parecía que seguía a lo suyo, pero yo sabía que había escuchado toda la conversación con mucha atención.
  • Chicas, vamos a darnos un baño, ¿queréis venir?
  • Sí, yo voy yo -contestó Ana rápidamente. Me extrañó que no se quedara para ver el desenlace de este encuentro.
  • Ahora voy -contesté.
Mario miró a Mi chico misterioso de una manera rara, no mal, pero rara. Creo que lo había reconocido y sabía que él era el tío con el que había salido el día anterior.

  • Por cierto, los chicos y yo vamos a salir esta noche. ¿queréis venir? Diego me ha dicho que le gustaría repetir lo de ayer con Ana.
  • No sé, ¿que vais a hacer?
  • Vamos a ir a una fiesta en la playa. No tengo ni idea de quien es, pero por un poco de alcohol gratis.
  • En realidad- interrumpió mi chico misterioso-, es mi fiesta de cumpleaños.
Toma corte! Pensé para mis adentros.
  • Pero vamos, os invito, así podréis beber lo que queráis.
  • Genial! Gracias tio! Nos vemos esta noche- dijo dirigiéndose a mí.
Cuando se hubo alejado lo suficiente para que no le oyese, mi chico misterioso soltó:
  • Aunque, sinceramente, creo que tú no deberías beber mucho, sino al final acabaré sin zapatos que ponerme.
Le di un pequeño puñetazo mientras me reía y salía corriendo hacia el agua, esperando que me alcanzase, me cogiera entre sus brazos y me apretara muy fuerte...

miércoles, 27 de abril de 2011

MI chico misterioso 6.

Me quedé flipando durante un minuto entero, hasta que por fin me di cuenta de que había sido Mi chico misterioso el que había escrito eso. No tenía ni idea de que hacer. Me levanté de la cama, y abrí mi ventana como cada mañana. Pero él no estaba allí.
Hasta que no fui al baño no me di cuenta de la terrible resaca que tenía. Yo no estoy hecha para beber, desde luego.
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Me pasé toda la mañana sin hacer nada,y después de que Ana me mandara un SMS, me decidí a llamarla. Le conté todo lo que había pasado la noche anterior, incluido mi pequeño accidente.
  • Tía, llámale o mándale un SMS. Tienes que ir a saco, no dejes pasar la oportunidad.
  • No sé... yo no soy así para nada. Luego,cuando me conozca realmente se va decepcionar.
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Resulta que llamar a Ana sólo me sirvió para acabar aún mas rallada. Al final, terminé mandándole un SMS:


Mi SMS fue sosísimo, pero no tenía ni idea de que ponerle, y eso que lo estuve pensando como 15 minutos. Volví a llamar a Ana, y aceptó encantada de acompañarme a la playa, sobre todo porque quería conocer a Mi chico misterioso.
Hacía mucho calor, así que nos llevamos los bikinis puestos.
Cuando estábamos a punto de llegar a la playa, estaba nerviosísima. Ana me dijo que me tranquilizara, pero no era nada fácil.
Después de 3 interminables minutos andando por la arena, le ví. No estaba solo. Estaba con otros 3 chicos y estaban jugando al voleybol. Casi me da algo. Estaba sin camiseta... madre mia! Vi como Ana me miraba de reojo y se reía. Vino corriendo a saludarme. Nos dimos dos besos, y nos dijo a Ana y a mí que si queríamos jugar. Las dos aceptamos encantadas. Yo me puse en el equipo de Mi chico misterioso y Dani, y Ana se puso con otros dos chicos, también amigos de Mi Chico misterioso.
Después de una hora, Ana y yo estábamos muertas. Extendimos las toallas y nos pusimos a tomar el sol un rato mientras los chicos terminaban el partido.
Y adivinad quien apareció cuando menos me apetecía volver a verle... solo os digo esto: tiene el pelo castaño, y le dejé “plantado” en la discoteca ayer.



domingo, 17 de abril de 2011

MI chico misterioso 5.


Me empecé a sentir mareada, así que le pedí que saliésemos fuera. Había perdido por completo de vista a Ana.
  • ¿Has venido solo?-le pregunté por fin.
  • No, he venido con unos amigos pero los he perdido de vista hace mucho...
  • Si quieres te ayudo a buscarlos. Yo me voy dentro de poco, tengo que estar en casa a las 12.
  • De acuerdo Cenicienta, si quieres te acompaño. ¿Está muy lejos?
  • A unos 15 minutos de aquí.

Me agarró de la mano, y yo desée que nunca me la soltara. Me pareció que en ese momento los pies se me levantaban del suelo y que flotaba, y la verdad, no se si era por el alcohol o por el sentimiento de euforia que me produjo el contacto de su mano. De repente se detuvo y me miró fijamente bajo la tenue luz de la farola que había sobre nuestras cabezas.
  • Ya sé de que me suenas.-dijo cuando yo ya me había derretido mirando sus ojos.
No contesté nada, ya que de repente el mareo que ya se me había pasado apareció de nuevo, y me pareció que me iba a caer al suelo.
No sé como pasó, pero de repente me encontré con la cara de Mi chico misterioso a 5 centímetros de la mía. Yo quise acortar distancias cuanto antes, pero toda la magia se cortó cuando de repente, sentí nauseas y le vomité en las zapatillas. Mierda, la había cagado completamente.
Después de pedirle perdón como unas 20 veces, subí a mi casa, y ya no recuerdo nada hasta que me desperté la mañana siguiente y vi una llamada perdida de alguien que se hacía llamar Tu Príncipe Azul.


Bueno, lo prometido es deuda, aquí os dejo con la continuación de Mi chico misterioso. Y mañana: rumbo a Barcelona!!!!!! La verdad es que tengo muchas ganas porque no he estado nunca. A lo mejor cuelgo algo durante la semana, pero no lo aseguro. Bueno, espero que disfrutéis mucho de las vacaciones. Un beso!

domingo, 10 de abril de 2011

Mi chico misterioso 4.


Me quedé paralizada un instante, en medio de la pista.. No me quería imaginar la cara de tonta que tenía en ese momento, sobre todo porque de repente, mi chico misterioso se giró y me vio allí plantada. Justo en ese momento tenía que estar ese maldito foco apuntándome... me sonrió... casi me derrito, la verdad, y tímidamente le devolví la sonrisa. Me hubiera quedado una eternidad más así si él no se hubiera girado(¬¬) y hubiera cortado el rollo. Por una vez en la vida, decidí que mi timidez no era razón para no ir a hablar con él, así que me dirigí como quien no quiere la cosa a la barra.
No quería beber más, sobre todo porque el alcohol me subía rápidamente y ya estaba un poco contentilla, pero sino... ¿con qué cohartada iba a la barra?
  • Un chupito, por favor.
Me había colocado a su lado, y al pedir un chupito me miró de reojo. Le sonreí. En ese momento no me reconocía, la verdad.
  • Hola- dije con toda la naturalidad del mundo.
  • Hola- contestó sin perder esa sonrisa increíblemente seductora.
  • Me suenas de algo... - sí, desde luego que me sonaba. Se puede decir que le espiaba todas las mañanas, pero... ¿qué podía decir si no?
  • Sí, tú a mí también, creo que te he visto por ahí...
¿Cómo? Madre mía! ¿se había fijado en mí antes?
Me bebí mi chupito. Empecé a toser al sentir el alcohol en mi garganta. Me giré para el otro lado para no toserle encima. Qué vergüenza!
  • ¿Estás bien?
  • Sí, no es nada. ¿Quieres bailar?- definitivamente, el alcohol se me había subido a la cabeza, no sabía hasta que punto.
  • Claro, vamos, esta canción me encanta.
Se que parece un poco de película, pero es mi película. La verdad es que mi vida era muy aburrida, pero no tenía ni idea de hasta que punto iban a cambiar las cosas...

Adelanto: Me agarró de la mano, y yo desée que nunca me la soltara. Me pareció que en ese momento los pies se me levantaban del suelo y que flotaba, y la verdad, no se si era por el alcohol o por el sentimiento de euforia que me produjo el contacto de su mano.[...] Pero toda la magia se cortó cuando de repente, sentí nauseas y le vomité en las zapatillas.

martes, 5 de abril de 2011

Mi chico misterioso 3.


Esa noche habíamos quedado a las 9 en la puerta de la discoteca. Ana vino media hora antes a mi casa, antes de estar hablando más de media hora por teléfono y haberme repetido como mil veces que no sabía que se iba a poner. Al final se puso una minifalda gris alta, unos taconazos y una camiseta estampada con flores rosas y azules. Yo no me quise poner tacones muy altos, pero Ana me terminó convenciendo. Siempre lo hace. 
Llegamos a las 9 y cuarto a la puerta, aunque podríamos haber llegado puntuales perfectamente si Ana no se hubiera puesto a retocarse el maquillaje y el peinado.
Era de noche, pero aún así pudimos distinguir perfectamente a los chicos moreno y castaño que nos habían saludado esta mañana, que venían acompañados por otros dos chicos más. Entramos a la discoteca, y los chicos se dirigieron directamente a la barra.
  • ¿Queréis algo chicas? Nosotros invitamos- se ofreció el moreno.
  • Vodka con lima-respondió Ana rápidamente.
  • ¿Y tú, guapa?- me preguntó el castaño.
  • Un ron con coca-cola, por favor.
La verdad es que no solía beber, pero una copita me animaría un poco a bailar, porque no me gustaba nada. En cuanto nos sirvieron, fuimos directos a la pista de baile. No sé cuanto tiempo estuvimos bailando, pero llegó un determinado punto en el que estaba sudando, me dolían los pies y estaba cansadísima. Le dije a Ana que iba a salir a tomar el aire, aunque la verdad, no sé si se enteró, ya que llevaba unas copas de más encima. El chico castaño, Mario, me acompañó fuera, aunque le dije que no hacía falta. Sacó un cigarrillo de su bolsillo, y se pusó a fumar.
  • ¿Quieres?- me preguntó.
  • No gracias, no fumo.
Después de tres cigarrillos y de quince largos e incómodos minutos, volvimos dentro. Vi a Ana morreándose con el chico moreno, del que olvidaba constantemente el nombre. Fui hacia otro lado de la pista, y, sentado en la barra,, con la mirada perdida y bebiendo una cerveza le vi. O por lo menos creía que era él, mi chico misterioso.